Tú estás cerca, Señor, y todos
tus caminos son derechos; desde el principio comprendí que tu alianza la
estableciste para siempre.
Prope es tu, Dómine, et omnes viæ tuæ véritas;
inítio cognóvi de testimóniis tuis, quia in ætérnum tu es.
Oremos:
Despierta tu poder, Señor, y ven a socorrernos con tu fuerza; que tu amor y tu
perdón apresuren la salvación que retardan nuestros pecados.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
El pueblo justo se mantiene fiel al Señor
Lectura del libro del profeta
Isaías
26, 1-6
Aquel día se cantará este canto en
el país de Judá:
"Tenemos una ciudad fuerte; ha puesto el Señor para salvarla murallas y
baluartes: Abran las puertas para que entre el pueblo justo, el que se mantiene
fiel; su ánimo está firme para conservar la paz, porque confía en ti. Confíen
siempre en el Señor, porque el Señor es la roca perpetua: doblegó a los que
habitaban en la altura; derribó a la ciudad encumbrada, la derribó hasta el
suelo, la arrojó en el polvo , y la pisan los pies, los pies de los humildes,
las pisadas de los pobres".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 117
Bendito el que viene en
nombre del Señor.
Benedíctus qui venit in nómine Dómini.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es
eterna. Más vale refugiarse en el Señor, que poner en los hombres la confianza;
más vale refugiarse en el Señor, que buscar con los fuertes una alianza.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Benedíctus qui venit in nómine Dómini.
Abranme las puertas del templo,
que quiero entrar a dar gracias a Dios. Esta es la puerta del Señor y por ella
entrarán los que le viven fieles. Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste y
fuiste para mí la salvación.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Benedíctus qui venit in nómine Dómini.
Libéranos, Señor, y danos tu
victoria. Bendito el que viene en nombre del Señor. Que Dios desde su templo
nos bendiga. Que el Señor, nuestro Dios, nos ilumine.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Benedíctus qui venit in nómine Dómini.
Aleluya, aleluya.
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está
cerca.
Quærite Dóminum, dum inveníri potest, invocáte eum,
dum prope est.
Aleluya.
El que cumple la voluntad de mi Padre entrará en el Reino de los cielos
† Lectura del santo Evangelio según
san Mateo
7, 21.24-27
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
"No todo el que me dice "¡Señor, Señor!" entrará en el Reino de
los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha mis palabras y las pone en práctica, se parece a un hombre
prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, bajaron las
crecientes, soplaron los vientos y arremetieron contra la casa; pero no se
cayó, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha mis palabras y no las pone en práctica, se parece a un hombre necio
que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, bajaron las crecientes,
soplaron los vientos y chocaron contra la casa; y la arrasaron
completamente".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor, Jesús.
Acepta, Señor, estas ofrendas que hemos
tomado de tus mismos dones, y concédenos que esta Eucaristía que estamos
celebrando nos alcance la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario,es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan
de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para
que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la
plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en
vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Vivamos en este mundo como
humanos responsables, justos y que sirven a Dios, en espera de que se cumpla la
feliz esperanza: la manifestación gloriosa de Jesucristo, nuestro Dios y
salvador.
Iuste et pie vivámus in hoc sæculo, exspectántes
beátam spem et advéntum glóriæ magni Dei.
Oremos:
Por nuestra participación en esta Eucaristía, enséñanos, Señor, a no poner
nuestro corazón en las cosas pasajeras, sino en los bienes eternos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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